Clases de defensa personal: una alternativa frente al miedo


Por Ana Solórzano


La violencia hacia las mujeres se vuelve un trending topic cuando se describen historias con finales trágicos que adquieren atención mediática o cuando las cifras de inseguridad salen a la luz. Aún así no se ha hablado demasiado de esto, no es suficiente todavía respecto a la magnitud de los hechos.

A muchas de nosotras nos pasa algo en los momentos en que estos temas se exponen: entramos en catarsis y comenzamos a exteriorizar el coraje, impotencia y desesperación, pues parecen estados inherentes a nuestra condición. Se traza frente a nuestra mirada una delgada línea entre el desinterés y la acción comprometida de las personas; así, resulta necesario e incluso imprescindible no demeritar cualquier deshago o forma de expresión que nos ayude a dar cuenta de lo experimentado y a tener un sostén social frente a la voracidad de la violencia.

Considero que es crucial que en los espacios públicos contemos con información de temas relacionados con nuestro género y que tengamos el apoyo de plataformas para expresarnos. Teniendo esta consigna presente, quiero narrar mi experiencia en clases de defensa personal:

Por fin tomé mi primera clase intensiva el domingo pasado en el Parque de los Viveros, fue por cooperación voluntaria, lo que desde el inicio me convenció de asistir aún sin saber cuánto valía el esfuerzo de invertir en esto. Resultó una experiencia enriquecedora gracias a la buena intención de las personas que lo organizaron: una chica feminista y su esposo experto en Krav Maga; ellos tuvieron la iniciativa de compartir sus conocimientos con el fin de enseñarnos estrategias que nos den el poder de defendernos frente a la reciente ola de secuestros y ataques violentos.

Krav Maga son palabras en hebreo que significan “Combate de Contacto”, el experto nos explicó que es un sistema de entrenamiento muy riguroso comenzado a impartirse en un grupo selecto del Ejército Israelí, pero actualmente difundido por todo el mundo debido al éxito obtenido. Se caracteriza porque puedes defenderte con tu cuerpo durante cualquier situación de agresión, en niveles más avanzados de entrenamiento incluso enseñan la defensa con objetos comunes que estén al alcance. Se prepara únicamente con el afán de protegerse, el Krav Maga nunca debe ser usado para crear conflicto.

 

En la clase intensiva aprendimos técnicas para defendernos de diversos ataques: desde un rozón incómodo hasta el intento de ahorcamiento o apuñalamiento. Es interesante la disciplina porque además del adiestramiento físico también es una preparación emocional dada a través de ejercicios que permiten lidiar con el estrés producido durante situaciones en donde somos violentadas. Conforme progresan las sesiones se crean estados de tensión, con el fin de simular un ataque real.

 

Uno de los objetivos más importante es saber mantenerse alerta del entorno, de tal forma que podamos reaccionar rápidamente. Es por esto que Krav Maga resulta una disciplina integral y aporta herramientas que en la vida cotidiana posibilitan controlar eventos de peligro sin entrar en un estado de shock.

Debo admitir que desde los primeros momentos de la clase, sólo por escuchar cómo podrían ser los ataques, mi estómago se sumió y mi corazón se apachurró, pero en cuanto comencé a practicar los ejercicios todas esas sensaciones se disolvieron y me llené de fuerza y convicción para enfrentar el miedo de caminar sola por las calles, abordar el metro sin paranoia, regresar a casa sin voltear por detrás antes de abrir la puerta y todas las demás vivencias que entre mujeres conocemos por el miedo que implican.

 

Ésto no es calidad de vida para ningún ser humano, quiero hacer hincapié en este punto y recordar lo que solventamos cotidianamente. Ser mujer implica hacer un monitoreo de nuestras acciones en casi cualquier momento, cuidar la forma en la que sonreímos y hablamos con los hombres e incluso cuidar la forma en la que vestimos, las rutas que tomamos y los horarios para realizar nuestras actividades a lo largo del día.

 

Nada fácil es vivir con temor de ser acosadas o violentadas, por lo que me parece importante abrir espacios para canalizar este miedo, el cual generalmente va acompañado de diversas emociones. Por otro lado, también debemos tener cuidado del miedo colectivo, producido y diseminado por las noticias falsas y comentarios infundados, éste es en gran medida nuestro principal enemigo.

Les recomiendo ampliamente que se acerquen a tomar clases de defensa personal, el beneficio es integral, debido a que se trabaja con las emociones para generar nuestra propia seguridad y se construye un espacio de complicidad entre mujeres que en la vida diaria no es fácil de encontrar, lo que me lleva a comentar: No es posible cambiar la violencia y la inseguridad si no construimos redes sororarias.

Si estás interesado en las clases de Krav Maga aquí el contacto:
Alejandro Collado Twitter: @alecaligari Facebook: Ale Collado