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Galería Covarrubias presenta Génesis del gesto y Territorios simbólicos en Ciudad de México
Las exposiciones Génesis del gesto y Territorios simbólicos convierten a Galería Covarrubias en un espacio de diálogo sobre identidad, memoria, cuerpo, espiritualidad y reconstrucción emocional dentro del arte contemporáneo en Ciudad de México.
Las exposiciones de Galería Covarrubias se han convertido en una de las propuestas emergentes más interesantes dentro del ecosistema de galerías de arte y arte contemporáneo en Ciudad de México. Actualmente, el espacio presenta las muestras colectivas Génesis del gesto y Territorios simbólicos, dos exposiciones que reúnen a artistas contemporáneos cuyas obras dialogan alrededor de la memoria, la identidad, la espiritualidad, el cuerpo, la emoción y los procesos de reconstrucción personal.
Más allá de la exhibición de obra, Galería Covarrubias plantea un espacio de conversación y acompañamiento artístico donde artistas emergentes y creadores con trayectoria comparten experiencias vinculadas con la crisis creativa, la búsqueda de identidad y la necesidad de construir comunidad dentro del arte contemporáneo.
Durante un conversatorio realizado recientemente en la galería, las obras dejaron de ser únicamente objetos visuales para convertirse en detonadores de relatos profundamente humanos. Lo que comenzó como una charla entre artistas terminó revelando algo más amplio: la vulnerabilidad emocional que muchas veces acompaña los procesos creativos y la manera en que el arte puede funcionar como una forma de reconstrucción personal.
Conversatorio en Galería Covarrubias: El arte como regreso a uno mismo,
Uno de los temas más presentes durante la conversación fue la idea del retorno: volver a crear después del silencio, la pérdida o la crisis emocional.

La artista rusa Elena Sukhanova, originaria de Siberia y radicada en México desde hace más de una década, compartió cómo atravesó una larga pausa artística después de años dedicados al diseño de interiores y tras enfrentar la muerte de personas cercanas. Sus obras, reunidas bajo el díptico Al borde del silencio, funcionan como metáforas visuales sobre el agua, la profundidad emocional y la posibilidad de volver a emerger después del duelo.

A través de capas de acrílico y pastel óleo en tonalidades azules, Elena construye una narrativa abstracta sobre la inmersión emocional y la esperanza. Durante el conversatorio recordó una frase que marcó su regreso al arte: “Los artistas no pueden ser ex artistas”.
Esa idea atravesó gran parte de la conversación.

Galería Covarrubias y el arte como reconstrucción emocional
La ilustradora y diseñadora Isla Quiroz habló abiertamente sobre la depresión, las crisis existenciales y el proceso de reconstrucción emocional que la llevó a retomar el dibujo y compartir públicamente su obra después de años de inseguridad personal.

Sus piezas, influenciadas por la música, el tarot y experiencias autobiográficas, funcionan como mapas emocionales donde el dolor, la pérdida y la transformación aparecen constantemente. Una de las obras más comentadas de la exposición, Colgada, surgió después de un accidente de motocicleta que la obligó a detener por completo su vida cotidiana.
Inspirada en la carta del tarot del colgado y en reflexiones budistas sobre el desapego, la pieza aborda la pausa forzada, el dolor físico y la reconstrucción interna.
“Creo que una ilustración puede salvarte la vida”, comentó durante la charla, recordando cómo ciertas canciones y símbolos se convirtieron en anclas emocionales durante algunos de los momentos más difíciles de su vida.

Cuerpo, identidad y memoria
Dentro de Génesis del gesto, la obra de María Ramos —conocida también como Nahualita— propone una exploración crítica sobre género, religión y corporalidad.
Para Nahualita, el arte no puede reducirse a un objeto decorativo; una obra debe sostenerse en las ideas y valores de quien la crea.
Arte, comunidad y pensamiento crítico
Su práctica artística se articula a partir de tres pilares fundamentales: una reflexión crítica sobre la herencia colonial y la necesidad de construir imaginarios alejados de visiones eurocentristas; la recuperación de la mirada infantil como una forma de observar el mundo con curiosidad, empatía y apertura; y la importancia de la comunidad como espacio de encuentro, acompañamiento y crecimiento compartido.
Desde esta perspectiva, su trabajo busca generar puentes entre experiencias personales y colectivas, incorporando también temas como la identidad, la espiritualidad, la salud mental y las múltiples formas de pertenencia que atraviesan la vida contemporánea.

Los Primeros: comunidad, afecto y pertenencia
La primera imagen, “Los Primeros”, puede leerse a la luz de estos principios.
Las dos figuras tomadas de la mano evocan vínculos de afecto, acompañamiento y construcción compartida.
Además, la presencia de elementos vegetales y orgánicos, así como la simplicidad formal de los personajes, remite a una sensibilidad cercana a la ilustración, al imaginario infantil y a las narrativas simbólicas que atraviesan buena parte de la tradición visual mexicana. La obra parece hablar de origen, comunidad y pertenencia.
La Caída: transformación, vulnerabilidad y renacimiento
La segunda pieza, “La Caída”, presenta una figura suspendida en un espacio simbólico donde conviven elementos florales, gotas y referencias ornamentales.
También, la imagen puede interpretarse como una metáfora de transformación y vulnerabilidad, temas que dialogan con los procesos de crecimiento personal y salud mental que la artista menciona como parte de su experiencia vital.
Más que representar una caída literal, la obra sugiere un tránsito, un momento de cambio donde la fragilidad y la posibilidad de renovación coexisten.
Linóleo, identidad y crítica simbólica
A través del grabado en linóleo y la técnica de placa perdida, la artista construye imágenes que cuestionan las representaciones tradicionales del cuerpo y las estructuras simbólicas heredadas por la religión católica y la cultura occidental.

Asimismo, en piezas como Los primeros, Nahualita reinterpreta a Adán y Eva utilizando cuerpos trans y símbolos religiosos para tensionar ideas sobre identidad y normatividad. Mientras tanto, La caída retoma referencias al mito mexica de Coyolxauhqui para hablar sobre fragmentación, feminidad y violencia simbólica.
La artista explicó que gran parte de su trabajo parte de tres ejes fundamentales: la conexión humana, la mirada infantil y la necesidad de cuestionar las estructuras hegemónicas desde el arte.
Esa exploración emocional y corporal también aparece en la obra de Daniela Milán.

Las obras de Daniela Milán exploran el cuerpo como un territorio emocional fragmentado. Labios suspendidos sobre fondos cálidos, miradas aisladas y rostros parcialmente ocultos aparecen como símbolos de memoria, deseo e identidad.
Por ello, más que retratos tradicionales, sus pinturas funcionan como aproximaciones sensoriales donde el color adquiere una carga afectiva y psicológica.
La artista utiliza el ocultamiento parcial del rostro para construir una tensión entre vulnerabilidad y misterio. La fragmentación visual no busca incompletud, sino una manera distinta de representar emociones difíciles de verbalizar.

Memoria, nostalgia y simbolismo
A través de la obra Señor Sapo, Daniela Milán explora la relación entre memoria, nostalgia y contemplación.
La artista utiliza la figura de un sapo que fuma una pipa para construir una imagen aparentemente ligera y divertida que, en realidad, invita a reflexionar sobre el paso del tiempo y la manera en que recordamos aquello que ha quedado atrás.
Según explica Milán, la pieza simboliza esa calma melancólica que surge cuando aceptamos los cambios de la vida y aprendemos a convivir con los recuerdos de momentos que alguna vez formaron parte de nuestra rutina cotidiana.
De esta manera, la pipa refuerza la sensación de quietud y reflexión, convirtiendo al personaje en una metáfora de la serenidad con la que observamos nuestra propia historia. Esta sensibilidad también se extiende al resto de su práctica artística, donde continúa explorando los vínculos entre emoción, cuerpo y memoria, manteniendo el color como uno de los lenguajes simbólicos centrales de su obra.
En Señor Sapo, Daniela Milán transforma una escena aparentemente ligera en una reflexión sobre la memoria y la nostalgia.
En consecuencia, el personaje, sereno y contemplativo, invita al espectador a detenerse por un momento y observar con calma aquello que el tiempo ha dejado atrás, encontrando belleza en los recuerdos cotidianos y en la aceptación de su carácter efímero.
Génesis del gesto: nuevas voces dentro del arte contemporáneo en Galería Covarrubias
La exposición Génesis del gesto reúne a una nueva generación de artistas cuyas obras dialogan desde distintos lenguajes visuales y emocionales. Además de las piezas de Daniela Milán, Elena Sukhanova, Isla Quiroz y María Ramos (Nahualita), la muestra integra el trabajo de Alejandra Morales, Belén Estrada, Hugo Cabrera, Lucía Remolina, Maite Llamas, Mariana Otálora, Marco Cattaneo y Montserrat Bravo.
A través de pintura, ilustración, abstracción y exploraciones matéricas, los artistas construyen una conversación sobre identidad, emoción, memoria y búsqueda personal.
La diversidad de estilos presentes en Génesis del gesto permite entender la exposición no como una línea estética única, sino como un espacio abierto para procesos creativos en transformación.
En conjunto, la muestra funciona como una aproximación a distintas maneras de asumir el arte contemporáneo desde la vulnerabilidad, el gesto y la experimentación.
Territorios simbólicos y los lenguajes de la contemplación
Por su parte, Territorios simbólicos amplía la conversación hacia territorios ligados a la abstracción, el simbolismo, la espiritualidad y la percepción emocional del espacio.
Además de la participación de Krishnamurti Gutiérrez y Marisela Salas, la exposición reúne obras de Carolina Pavia, Doris Mayoral, Dahiana Jaime, Esteban González, Regina Tena, Ricardo Díaz, Sarahí Vega y Silvia Castro.
Las piezas reunidas en esta muestra exploran distintos lenguajes visuales donde el color, la materia y la atmósfera funcionan como detonadores emocionales y contemplativos. En conjunto, la exposición construye un recorrido donde lo simbólico aparece como una forma de interpretar el cuerpo, el paisaje, la memoria y las emociones desde el arte contemporáneo.
Cosmos, contemplación y procesos emocionales
En contraste con las exploraciones más íntimas y autobiográficas, el artista Krishnamurti Gutiérrez presentó una obra vinculada al cosmos, la contemplación y las relaciones emocionales con el color y el espacio.

Su serie Puntos en el espacio reúne abstracción, fenómenos astronómicos y experiencias oníricas para construir composiciones donde el espectador completa el significado desde sus propios recuerdos y asociaciones emocionales.
Con más de veinte años de trayectoria y formación en La Esmeralda, Krishnamurti habló sobre la importancia de las exposiciones colectivas como espacios de intercambio creativo y reflexión emocional entre artistas.

“Las crisis existenciales y creativas se repiten constantemente”, comentó durante la charla. “Compartirlas ayuda a entender que no estamos solos”.
De este modo, las piezas presentadas dentro de Territorios simbólicos dialogan con eclipses, galaxias y atmósferas abstractas donde el color funciona como detonador psicológico y contemplativo.
Además, la exploración visual de Krishnamurti Gutiérrez ha sido una constante dentro de la escena artística contemporánea en México. En un artículo previo publicado por The Book of Life Magazine analizamos con mayor profundidad su trabajo, marcado por referencias al cosmos, la percepción emocional del color y la construcción de paisajes abstractos que invitan a la contemplación y la introspección.
También puedes leer: Krishnamurti Gutiérrez: cosmos, abstracción y procesos emocionales en el arte contemporáneo.

Materia, abstracción y espiritualidad
La escritora, música y artista visual Marisela Salas definió su práctica artística como una búsqueda ligada a la contemplación, el vaciamiento de ideas y la conexión espiritual.
Sus piezas matéricas, realizadas con encausto, pigmentos y texturas complejas, se alejan de la representación figurativa para concentrarse en emociones, ritmos y estados contemplativos.
“Lo que me interesa es transmitir belleza”, explicó durante la conversación. “Que las personas puedan convivir con una obra que les produzca calma, contemplación o una conexión emocional distinta”.

En sus obras, la materia funciona como un registro físico de las emociones y del tiempo, donde las capas, grietas y huellas del proceso pictórico adquieren una dimensión casi orgánica.

Galería Covarrubias y la construcción de comunidad artística
Más allá de las exposiciones, Galería Covarrubias parece estar construyendo algo menos visible pero igualmente importante: una comunidad.
Después de un proceso de remodelación y reestructuración curatorial, el espacio busca consolidarse como una plataforma de acompañamiento para artistas emergentes y creadores con distintas trayectorias.
Durante el conversatorio, Ariana Hernández —directora y curadora de la galería— explicó que uno de los objetivos principales del espacio es ayudar a los artistas a profesionalizar sus procesos creativos y comprender mejor el funcionamiento del ecosistema artístico contemporáneo.
Del mismo modo, la galería también trabaja en nuevos talleres, encuentros, asesorías y dinámicas de colaboración que buscan fortalecer vínculos entre artistas, coleccionistas y públicos.
En una escena cultural donde muchas veces predominan la velocidad y el consumo inmediato de imágenes, encuentros como este recuerdan que el arte continúa siendo también una conversación lenta: una forma de compartir preguntas, vulnerabilidades y reconstrucciones personales.
Galería Covarrubias y el arte contemporáneo en Ciudad de México
Finalmente, más que presentar obras, Galería Covarrubias propone un espacio donde artistas y públicos encuentran un punto de encuentro para reflexionar sobre la memoria, la identidad y los procesos de transformación personal.
En tiempos marcados por la velocidad y el consumo inmediato de imágenes, Génesis del gesto y Territorios simbólicos recuerdan que el arte contemporáneo sigue siendo una herramienta para comprendernos a nosotros mismos y al mundo que habitamos.
También puedes leer en The Book of Life Magazine
- Krishnamurti Gutiérrez: cosmos, abstracción y procesos emocionales.
- Galería EXU y la escena emergente del arte contemporáneo.
- Colección Gelman en el Museo de Arte Moderno.
- Museo de Arte Moderno de Ciudad de México.
Las exposiciones Génesis del gesto y Territorios simbólicos permanecen actualmente en exhibición en Galería Covarrubias, ubicada en Avenida Oaxaca 95, Roma Norte, Ciudad de México.
Artistas contemporáneos en Galería Covarrubias
Génesis del gesto
- Elena Sukhanova
- Isla Quiroz
- María Ramos “Nahualita”
- Daniela Milán
- Alejandra Morales
- Belén Estrada
- Hugo Cabrera
- Lucía Remolina
- Maite Llamas
- Mariana Otálora
- Marco Cattaneo
- Montserrat Bravo
Territorios simbólicos
- Krishnamurti Gutiérrez
- Marisela Salas
- Carolina Pavia
- Doris Mayoral
- Dahiana Jaime
- Esteban González
- Regina Tena
- Ricardo Díaz
- Sarahí Vega
- Silvia Castro
Enlaces externos recomendados
- Galería Covarrubias Instagram
- Zamari Art – Página para difusión cultural
- Ubicación Galería Covarrubias
Enlaces a Instagram de los artistas en el conversatorio:
Créditos fotográficos: © Alejandro Carballo / The Book of Life Magazine.
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