Manos seleccionando hilos de urdimbre sobre un telar, en una fotografía de Elvira Espejo Ayca.

Elvira Espejo Ayca: pensar con las manos

Elvira Espejo Ayca, artista, tejedora, poeta e investigadora boliviana, invita a reconocer el conocimiento que habita en las manos. Su fotografía y su pensamiento sobre la crianza mutua de las artes abren preguntas sobre patrimonio, autoría y el lugar de las comunidades en los museos.

Imagen destacada: Elvira Espejo Ayca, Salta pallaña — selección de urdimbre para la figura, 2013. Fotografía cortesía de la artista.

Elvira Espejo Ayca propone una imagen para entender dónde permanece el conocimiento: una persona aprende a hilar durante la infancia y, muchas décadas después, cuando su vista ya no distingue bien las fibras, sus dedos todavía recuerdan. El movimiento conserva una experiencia que el cuerpo ha practicado durante toda una vida.

Durante nuestra conversación para The Book of Life Magazine, esa memoria conduce a una pregunta que atraviesa su trabajo: ¿qué dejamos de comprender cuando observamos un tejido únicamente como un objeto terminado?

La respuesta se despliega entre las fibras, las herramientas, las lenguas y las personas que participan en su elaboración. También alcanza a la fotografía y a los museos, espacios donde se decide qué conservar, cómo explicarlo y a quién reconocer como productor de conocimiento.

Elvira Espejo Ayca: una trayectoria entre tejido, arte y pensamiento

Originaria del ayllu Qaqachaka, en el departamento de Oruro, Bolivia, Elvira Espejo Ayca es artista, tejedora, poeta e investigadora, hablante de aymara y quechua. Su trayectoria reúne la práctica artística, la tradición oral y el estudio de los procesos textiles.

Se formó en la Academia de Bellas Artes Hernando Siles, en La Paz, y dirigió el Museo Nacional de Etnografía y Folklore de Bolivia, conocido como MUSEF. En 2020 recibió la Medalla Goethe por su labor de intercambio cultural.

Sin embargo, para comprender su pensamiento conviene atender a cómo produce ese conocimiento. En la entrevista insiste en la experiencia de hacer: tejer, observar las fibras, reconocer sus propiedades y entender las decisiones que permiten transformarlas.

“No estoy dedicada a describirlo. Estoy dedicada a sentir cómo se hace”, explica.

La frase señala una posición desde la cual investigar. Quien trabaja con un material conoce resistencias, tiempos y posibilidades que difícilmente aparecen completos en una descripción externa. Por ello, el hacer tiene un lugar central en su manera de pensar.

Elvira Espejo Ayca de pie junto a un muro de piedra, con prendas textiles y una falda verde.
Elvira Espejo Ayca, 2018. Fotografía: Mileniusz Spanowicz. Imagen proporcionada por Galería Claroscuro.

La memoria de las manos: fotografiar los procesos

La conversación encuentra un punto de entrada visual en Amparanakan Amayupa. La memoria de las manos, la exposición fotográfica de Elvira Espejo Ayca anunciada en Galería Claroscuro, en Ciudad de México.

Al hablar de su archivo, la artista recuerda que muchas imágenes surgieron de la necesidad de conversar con quienes tejían. En los lugares donde no hablaba la lengua local, los detalles fotografiados permitían señalar una acción, preguntar por su nombre y escuchar explicaciones sobre el procedimiento.

Así, la fotografía participaba en el intercambio de conocimientos. La imagen ayudaba a precisar aquello sobre lo que estaban hablando.

Una mirada que permite reconocer el conocimiento

Elvira cuenta que, al revisar su archivo, encontró una presencia constante de manos, herramientas y posiciones del cuerpo. Esos detalles respondían a su interés por comprender los procesos.

“Mi fotografía no era exotizar, sino más bien precisar”, dice.

Su observación cuestiona las imágenes que reducen a una comunidad a un rostro sufriente o a una diferencia cultural convertida en espectáculo. En cambio, ella dirige la atención hacia lo que una persona sabe hacer y hacia la relación que establece con los materiales.

Una mano sobre el telar permite observar una acción especializada. La posición del cuerpo revela cómo se trabaja. La cercanía de la cámara vuelve visible algo que una mirada distante podría pasar por alto.

Dentro de la cobertura de TBOLM, esta conversación amplía las preguntas sobre imagen, memoria y representación presentes en nuestro artículo sobre fotografía mexicana en el Getty: Instante/revelación. Se trata de trayectorias y contextos distintos, conectados aquí por la pregunta sobre qué puede conservar una fotografía.

Vista desde arriba de una persona con sombrero trabajando sobre los hilos de un telar con una herramienta de madera.
Trabajo en el telar, 2013. Fotografía: Elvira Espejo Ayca. Cortesía de la artista.

La cadena textil como conocimiento y tecnología

Para Elvira Espejo Ayca, estudiar un tejido exige seguir su cadena de producción: conocer el origen de las fibras, su preparación, el hilado, los tintes, los instrumentos y las personas involucradas.

En esa secuencia identifica conocimientos que suelen desaparecer cuando toda la atención se concentra en la belleza del resultado. Habla de las relaciones numéricas que organizan el tejido, de las fuerzas que intervienen al hilar y de los procesos químicos asociados con los colores.

Asimismo, insiste en observar cómo se obtienen y cuidan las fibras, cuyas características condicionan las posibilidades de trabajo. Cada etapa implica decisiones, experiencia y una lectura precisa de los materiales.

Primer plano de manos sujetando fibras e hilo durante el hilado.
Elvira Espejo Ayca, Qapuña — hilado, 2013. Fotografía cortesía de la artista.

Lo que la pieza terminada deja fuera de la mirada

Cuando un museo exhibe únicamente el resultado, puede dejar fuera las operaciones que lo hicieron posible. Se ve la superficie, pero se pierde parte de la explicación sobre cómo llegó a existir.

Esta es una de las críticas que Elvira dirige a la separación jerárquica entre arte y artesanía: una clasificación puede volver secundarios los conocimientos de quienes producen la pieza.

El problema, en su planteamiento, surge cuando se admira una obra sin reconocer la capacidad de investigación de sus creadores. Por eso propone atender a los procesos y a las personas que sostienen cada etapa de la producción.

Yanak Uywaña: la crianza mutua de las artes

Elvira Espejo Ayca desarrolla estas relaciones en su ensayo Yanak Uywaña. La crianza mutua de las artes.

En ese texto, la crianza mutua se articula mediante relaciones de cuidado entre personas, materiales y entorno. La creación aparece vinculada a aquello que la sostiene, desde la obtención de una fibra hasta el uso y la conservación de una prenda.

Esta perspectiva permite reconsiderar la autoría. Quien teje participa en un proceso al que también aportaron quienes cuidaron animales o plantas, prepararon fibras, hilaron y desarrollaron tintes.

Por tanto, reconocer una obra supone atender a esa participación. La firma individual puede señalar una responsabilidad artística, pero no agota la historia de todo lo que hizo posible el trabajo.

El cuidado de una tela que también nos cuida

Durante la entrevista, Elvira explica que una tela protege del frío, del sol o de la lluvia. Desde la perspectiva que comparte, esa capacidad de acompañar y proteger permite comprenderla como sujeto.

A su vez, la prenda requiere atención: lavarla, conservarla y cuidar sus condiciones de uso. La relación se establece a través de lo que cada parte aporta.

Llevada al ámbito del patrimonio, esta idea abre una pregunta: ¿cómo conservar una pieza atendiendo también a las relaciones y los conocimientos que le dan sentido?

Manos trabajando una trenza de fibras claras y oscuras con manojos de hebras en los extremos.
Elvira Espejo Ayca, K’anaña — trenzado, 2013. Fotografía cortesía de la artista.

Las lenguas también conservan formas de pensar

Otro punto central de la conversación es el papel de las lenguas. Elvira explica que las terminologías locales permiten comprender acciones y relaciones que pueden perder precisión al traducirse literalmente al español.

Preguntar cómo se llama una herramienta es un comienzo. Sin embargo, conocer su nombre no explica por sí solo la sensibilidad, la experiencia o las responsabilidades asociadas con su uso.

Por esa razón, insiste en trabajar con los conceptos dentro de la lengua. La traducción requiere atender a la manera en que las personas entienden y practican aquello que están nombrando.

Este asunto enlaza su investigación con la preservación del patrimonio cultural: conservar una técnica también implica mantener las posibilidades de explicarla desde los conceptos de quienes la desarrollan.

Primer plano de manos separando hilos de urdimbre frente a una pieza tejida con figuras.
Elvira Espejo Ayca, P’itaña — selección de las urdimbres, 2013. Fotografía cortesía de la artista.

El extractivismo del pensamiento y el reconocimiento de los saberes

Elvira denomina extractivismo del pensamiento a una práctica que describe desde su experiencia: obtener conocimientos de maestros y comunidades para producir investigaciones, publicaciones o carreras académicas sin reconocer de manera suficiente a quienes los compartieron.

Su crítica se dirige a la distribución de la autoría, el prestigio y los recursos. La persona entrevistada puede quedar reducida a fuente de información mientras otra adquiere la autoridad para explicar públicamente ese conocimiento.

Desde su perspectiva, la relación debe revisarse en términos de reconocimiento, remuneración y participación. La colaboración necesita dar lugar a quienes aportan saberes en las decisiones sobre cómo se estudian y presentan.

Además, durante la conversación recuerda experiencias en las que entregó fotografías que posteriormente circularon sin el reconocimiento que esperaba. Su relato incorpora la autoría visual a esa misma pregunta sobre quién conserva y utiliza el trabajo de otra persona.

¿Qué significa descolonizar un museo para Elvira Espejo Ayca?

A partir de su experiencia en el MUSEF, Elvira plantea que los cambios institucionales deben incluir a maestras y maestros de las comunidades en condiciones de reconocimiento comparables a las de otros especialistas.

“Mientras no integres a su nivel, no hay descolonización”, afirma.

En su planteamiento, invitarlos ocasionalmente a una charla resulta insuficiente si la institución sigue asignándoles un lugar subordinado. El cambio tendría que alcanzar la investigación, la enseñanza, la remuneración y la capacidad de tomar decisiones.

Reconocer a quienes producen el conocimiento

Su propuesta interpela también a las universidades. Elvira pide revisar cómo se reconoce una experiencia acumulada durante décadas cuando no está respaldada por los mismos títulos que utiliza la academia para distribuir autoridad.

El desafío consiste en dar a esos conocimientos un lugar institucional efectivo. Para ella, la transformación puede medirse en las condiciones de trabajo y en la participación de las personas, además de en los discursos curatoriales.

Cuerpo, territorio y patrimonio: un diálogo con El hogar que habito

Nuestra conversación con Elvira también nace de un vínculo editorial: en una entrevista reciente, Paulina Bravo señaló su pensamiento como referencia para reflexionar sobre la interdependencia en torno a El hogar que habito.

La exposición de la Colección FEMSA en el Museo Amparo aborda relaciones entre cuerpo, memoria, espacio doméstico y territorio. En nuestra cobertura de El hogar que habito desarrollamos esos ejes y su relación con otras formas de vida.

Al plantearle a Elvira si el territorio también nos habita y transforma, su respuesta se concentra en una experiencia cotidiana: la alimentación.

El comentario permite volver a lo concreto. El territorio participa en el cuerpo a través de lo que comemos y de las condiciones que sostienen nuestra vida. Esa relación vuelve perceptible una interdependencia que, formulada únicamente como concepto, puede parecer distante.

Por otra parte, la presentación de su fotografía en Claroscuro continúa nuestra atención al trabajo de ese espacio. Puedes leer también la conversación con Olga Burkard sobre arte, ciencia y sus sistemas visuales.

La memoria de las manos también está en la vida cotidiana

Al final de la entrevista, Elvira Espejo Ayca amplía la memoria de las manos hacia actividades que muchas personas conocen: cocinar y tocar un instrumento.

Un sabor, una textura o una secuencia musical dependen de acciones que el cuerpo aprende y recuerda. Su observación permite reconocer esa experiencia en nuestra propia vida.

Después de conversar sobre textiles, fotografía y museos, regreso a la imagen con la que explicó el hilado: unos dedos que recuerdan aun cuando los ojos ya no distinguen bien.

La pregunta queda abierta para quien mira sus fotografías. ¿Qué sabemos hacer con las manos y cuánto de ese conocimiento hemos aprendido de otras personas?

La memoria de las manos en Galería Claroscuro: fechas y visitas

Amparanakan Amayupa. La memoria de las manos, de Elvira Espejo Ayca, inaugura el 6 de octubre de 2026 a las 19:00 en Galería Claroscuro y permanecerá hasta el 27 de octubre de 2026.

La galería se encuentra en Tecoyotitla 122, colonia Florida, Ciudad de México. Las visitas se realizan con cita previa; para coordinar tu asistencia, consulta a Galería Claroscuro en Instagram.

Preguntas frecuentes sobre Elvira Espejo Ayca

¿Quién es Elvira Espejo Ayca?

Es una artista, tejedora, poeta e investigadora boliviana, originaria de Qaqachaka, Oruro. Habla aymara y quechua, dirigió el MUSEF y recibió la Medalla Goethe en 2020.

¿Qué es La memoria de las manos?

Es una exposición fotográfica de Elvira anunciada en Galería Claroscuro, en Ciudad de México. Su investigación visual permite observar gestos, herramientas y procesos vinculados al trabajo textil.

¿Qué significa Yanak Uywaña?

En el trabajo de Elvira, el concepto permite pensar la crianza mutua de los bienes y las artes mediante relaciones de cuidado entre personas, materiales y entorno.

¿Por qué relaciona el tejido con la ciencia y la tecnología?

Porque identifica conocimientos matemáticos, fuerzas y procesos químicos en las distintas etapas de elaboración textil. Propone reconocerlos junto con la experiencia de quienes los practican.

¿Qué cuestiona Elvira de los museos?

Cuestiona las jerarquías que subordinan a los maestros de las comunidades y las exhibiciones que dejan fuera los procesos y conocimientos asociados con las piezas.

Entrevista y texto: Alejandro Carballo / The Book of Life Magazine.

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