SEED 2026: cuando la tierra, la tecnología y el diseño regenerativo se encuentran
En una antigua fábrica textil de Azcapotzalco, SEED Collective investiga nuevas formas de construir con tierra, biomateriales y fabricación digital. Los días 17 y 18 de octubre, ese laboratorio abrirá la conversación a través de SEED 2026, un encuentro internacional que reunirá arquitectura, agricultura, diseño, ciencia de materiales y conocimiento colectivo.
En una nave industrial de Azcapotzalco, una impresora de gran formato deposita capas de tierra siguiendo instrucciones digitales. A unos metros, muestras, muros, mobiliario y mezclas materiales revelan distintas etapas de un proceso que no comienza con la máquina, sino mucho antes: en el suelo, en los conocimientos constructivos transmitidos durante generaciones y en una pregunta urgente sobre la manera en que habitamos el territorio.
Éste es el laboratorio de SEED Collective, una plataforma mexicana que explora la intersección entre biomateriales, fabricación digital, arquitectura regenerativa y aprendizaje colectivo. Su trabajo conecta técnicas ancestrales de construcción con tierra y herramientas contemporáneas de diseño, experimentación e impresión 3D.
Durante un recorrido por el espacio, la arquitecta Karina Schwartzman, cofundadora de SEED, explica que el propósito no consiste simplemente en sustituir un material por otro o incorporar tecnología a un proceso tradicional. La investigación parte de una visión más amplia: comprender los recursos disponibles, recuperar saberes que durante décadas fueron desplazados y traducirlos a sistemas capaces de responder a las necesidades actuales.
“Estamos recuperando muchos saberes ancestrales, pero estamos traduciéndolos y creando piezas nuevas en un contexto nuevo con tecnología, con innovación”,
explicó Schwartzman en conversación con The Book of Life Magazine.
Un laboratorio para imaginar otras formas de construir
SEED Collective fue fundado por Alan Cohen, Karina Schwartzman y Diego Pontones, tres arquitectos cuya amistad comenzó desde sus primeros semestres universitarios. Con trayectorias complementarias en arquitectura bioclimática, construcción con tierra, fabricación y desarrollo de proyectos, el colectivo convirtió una antigua fábrica textil en un espacio de investigación aplicada.

Además, ahí se estudian sistemas ancestrales, acabados naturales, concretos de tierra y procesos de fabricación digital. El laboratorio no funciona únicamente como un taller de producción: es también un lugar de prueba, documentación y aprendizaje, donde cada mezcla y cada prototipo aportan información sobre resistencia, comportamiento, posibilidades formales y relación con los suelos locales.

Por otra parte, la tierra ocupa el centro de la investigación, pero no como un material uniforme. Su composición cambia de una región a otra; por ello, trabajar con ella exige observar, analizar y formular de acuerdo con cada territorio. En vez de imponer una receta universal, SEED busca desarrollar formulaciones estándar y, al mismo tiempo, sistemas que puedan adaptarse a condiciones específicas.
Esta manera de investigar obliga también a cuestionar la idea convencional de innovación. A veces, avanzar no significa inventar un material completamente nuevo, sino volver a mirar aquello que ya estaba disponible y entenderlo mediante otras herramientas.
TEMIS: imprimir arquitectura con tierra
Uno de los proyectos centrales del colectivo es TEMIS, presentado por SEED como el primer edificio autoportante impreso en 3D con tierra en Latinoamérica. El proyecto articula ciencia de materiales, diseño arquitectónico y fabricación digital para investigar si la impresión con tierra puede convertirse en una tecnología estructural, escalable y vinculada con los recursos del lugar.

Para ello, la mesa de impresión utilizada en el laboratorio alcanza aproximadamente seis metros. Su escala permite ir más allá del objeto pequeño y ensayar componentes de mobiliario, piezas constructivas y sistemas arquitectónicos. Sin embargo, la dimensión de la máquina es apenas la parte más visible del proceso. Detrás existen pruebas de mezclas, control de humedad, comportamiento del material, tiempos de secado y decisiones geométricas que determinan si una pieza puede sostenerse mientras se imprime.


La investigación propone un diálogo poco habitual: el conocimiento del artesano que reconoce la consistencia de una mezcla convive con modelos digitales, códigos y maquinaria de gran formato. En este cruce, la tecnología no reemplaza el saber acumulado alrededor de la tierra; depende de él.
Del Anahuacalli al laboratorio: materiales con una segunda vida
La colaboración de SEED Collective con Encuentros Digitales, realizada en agosto de 2026 en el Museo Diego Rivera Anahuacalli, mostró otra vertiente de su trabajo. Para la exposición, el colectivo produjo estructuras de madera con malla y acabados de tierra y fibras que sirvieron como soporte para obras digitales.

La elección material establecía un diálogo directo con el museo: pantallas, algoritmos y arte creado con herramientas contemporáneas aparecían sobre superficies vinculadas con la tierra y con la arquitectura del Anahuacalli. Al finalizar la muestra, los paneles no fueron concebidos como residuos de una museografía temporal. Su destino era regresar al laboratorio de Azcapotzalco para utilizarse en talleres y procesos educativos.
Esta segunda vida resume una parte importante de la filosofía de SEED. La circularidad no aparece como un discurso añadido al proyecto, sino como una decisión que influye desde el diseño inicial: cómo se construye, qué materiales se utilizan, de qué manera se desmontan y qué sucederá con ellos después.
Itzcóatl: de la memoria digital a la tierra
En el mismo encuentro, el colectivo colaboró con el artista y arquitecto Alfredo Salazar-Caro en Itzcóatl, una cabeza monumental de serpiente impresa en 3D con tierra. La pieza partió de referencias prehispánicas registradas mediante fotogrametría y transformadas en el entorno digital antes de regresar a la materia.


El recorrido conceptual —objeto arqueológico, fotografía, modelo tridimensional, código e impresión con tierra— mostró que las herramientas digitales también pueden acercarnos a conocimientos materiales antiguos. Como explicó Salazar-Caro durante aquella conversación, lo relevante es observar de qué manera la tecnología puede ayudarnos a recuperar y reparar nuestra relación con la tierra.
SEED 2026: Soil, Earth, Regenerative Design
Esa conversación se ampliará los días 17 y 18 de octubre de 2026 con la segunda edición de SEED 2026: Soil, Earth, Regenerative Design, un encuentro internacional que tendrá lugar en Zyanya, en San Francisco Tetecala, Azcapotzalco, Ciudad de México.
El nombre articula tres ideas centrales: suelo, tierra y diseño regenerativo. Más que una sucesión de conferencias, la propuesta busca conectar disciplinas que con frecuencia trabajan por separado: arquitectura, diseño, agricultura regenerativa, ciencia de materiales, biomateriales, fabricación avanzada, arte, educación e innovación social.
En concreto, el programa contempla dos días de ponencias, talleres, workshops, mesas redondas, experiencias con materiales y espacios de vinculación. La estructura se organiza alrededor de cuatro acciones: escuchar, para conocer proyectos y perspectivas internacionales; experimentar, mediante el trabajo directo con tierra, biomateriales, alimentos y herramientas de fabricación; conectar, reuniendo personas de distintos países, edades y disciplinas; y germinar, convirtiendo una conversación en una investigación, alianza, comunidad o proyecto.

De la primera edición a una red internacional
La primera edición, celebrada en 2024, reunió a más de doscientos participantes procedentes de seis países y, de acuerdo con SEED, dio origen a catorce proyectos. Para 2026, el encuentro crece mediante una red de escuelas, instituciones, investigadores y aliados internacionales. Entre las instituciones anunciadas aparecen ETH Zürich, ITESO, Universidade de São Paulo, Technion y otras comunidades académicas vinculadas con arquitectura, materiales y regeneración.

Entre los perfiles difundidos para la edición se encuentran figuras como el arquitecto mexicano Javier Senosiain, reconocido por su investigación en arquitectura orgánica, y el diseñador brasileño Marcelo Rosenbaum, cuyo trabajo relaciona diseño, territorio, saberes locales e impacto social. La participación de proyectos y especialistas provenientes de países como Canadá, Brasil, España, Suiza e Italia refuerza el carácter internacional de la conversación.
Sin embargo, el valor de SEED no reside únicamente en reunir nombres o presentar casos de estudio. Su apuesta más interesante consiste en provocar conexiones entre personas que pueden aportar distintas partes de una misma solución: quien conoce el material, quien desarrolla la tecnología, quien trabaja directamente con una comunidad, quien investiga desde la academia y quien puede transformar una idea en un proyecto viable.
Groundswell: regenerar el planeta desde el suelo
Como parte de las actividades vinculadas con SEED 2026, el jueves 15 de octubre se realizará en Zyanya una proyección especial de Groundswell, documental dirigido por Josh Tickell y Rebecca Harrell Tickell que recorre cinco continentes para mostrar cómo agricultores, ganaderos, científicos, agentes de cambio y comunidades indígenas utilizan prácticas regenerativas para recuperar la salud del suelo y los ecosistemas. La película está narrada por Demi Moore y Woody Harrelson. Sitio oficial de Groundswell

Las personas con acceso a SEED podrán asistir a la función, que comenzará a las 6:30 p. m., con acceso desde las 5:30 p. m. Después de la proyección se realizará una conversación con invitados especiales, entre ellos Karina Schwartzman, cofundadora de SEED Collective.
Un encuentro que intenta aplicar lo que propone
SEED 2026 ha planteado una política ambiental para trasladar los principios del encuentro a su propia operación. La organización se encuentra en proceso de Certificación CREA® de Earthgonomic México y prevé documentar sus resultados mediante un reporte de sostenibilidad.
Por ejemplo, entre las medidas anunciadas se encuentran el uso prioritario de biomateriales y materiales de bajo impacto, separación y aprovechamiento de residuos, composta, baños secos, agua a granel sin botellas desechables, ventilación natural y transporte eléctrico para ponentes. El proyecto se apoya en una red de aliados que incluye a la Embajada de Canadá, el Consulado de España y organizaciones especializadas en residuos, materiales, alimentos y movilidad.
La primera edición ya dejó un antecedente cuantificable sobre esta política ambiental.

Por lo tanto, estas acciones serán relevantes no sólo por su intención, sino por la posibilidad de medirlas y aprender de ellas. Un evento dedicado a la regeneración enfrenta el desafío de demostrar cómo sus principios modifican decisiones concretas, desde el montaje hasta la alimentación, el transporte y el manejo de los residuos.
De la sustentabilidad a la regeneración
Durante años, buena parte de la conversación ambiental se concentró en reducir daños: consumir menos energía, producir menos residuos o disminuir la huella de un proceso. El diseño regenerativo propone ir más lejos. No pregunta únicamente cómo hacer menos daño, sino cómo restaurar relaciones, fortalecer ecosistemas, recuperar conocimientos y crear condiciones para que un territorio pueda renovarse.
Desde esa perspectiva, la tierra no es solamente materia prima. Es suelo fértil, memoria, biodiversidad, cultura constructiva y base de nuestra alimentación. Tampoco la tecnología aparece como una solución aislada. Su valor depende de las preguntas que la orientan, de los materiales que utiliza y de las comunidades con las que se relaciona.
SEED Collective se sitúa precisamente en esa intersección. Sus piezas impresas, muros, mezclas y prototipos son resultados visibles, pero también vehículos para una conversación mayor: qué conocimientos decidimos conservar, qué tecnologías vale la pena desarrollar y qué tipo de futuro estamos construyendo con ellas.
(YO) HILO: arte, territorio y comunidad
Entre las iniciativas que acompañarán al Encuentro SEED 2026 se encuentra (YO) HILO, una intervención artística de gran formato diseñada por Alejandro Lira y desarrollada en colaboración con los Alfombristas Mexicanos de Huamantla.
La instalación, de aproximadamente 18 metros de largo por 6 metros de alto, estará construida con hilos elaborados a partir de hoja de maíz o totomoxtle. La obra busca hacer visible la relación entre arte, territorio, tradición y trabajo colectivo.
Una semilla necesita una red
La imagen de la semilla atraviesa todo el proyecto. Una semilla contiene una posibilidad, pero no germina de manera aislada: necesita suelo, agua, tiempo y condiciones adecuadas. Algo semejante ocurre con muchas iniciativas dedicadas a los biomateriales, la arquitectura de tierra o la regeneración. No basta con una buena idea si no existen alianzas, espacios de experimentación, recursos y comunidades capaces de sostenerla.
Por eso, quizá la contribución más significativa de SEED 2026 sea crear las condiciones para que distintos conocimientos se encuentren. En el laboratorio de Azcapotzalco, ese encuentro ya sucede entre tierra y código, entre manos y máquinas, entre memoria e innovación. En octubre, la conversación se abrirá a quienes buscan transformar no sólo la manera de construir objetos o edificios, sino nuestra relación con el territorio.
El futuro que propone SEED no comienza con una tecnología espectacular. Comienza al volver la mirada hacia el suelo que pisamos y reconocer que ahí, bajo nuestros pies, existe todavía una enorme posibilidad de aprendizaje.
Información práctica
SEED 2026: Soil, Earth, Regenerative Design
- Fechas: 17 y 18 de octubre de 2026
- Sede: Zyanya, Rey Maxtla 188, San Francisco Tetecala, Azcapotzalco, Ciudad de México
- Formato: conferencias, talleres, workshops, mesas redondas, experiencias con materiales y espacios de vinculación
- Información y boletos:
sitio oficial de SEED 2026 - SEED Collective:
seedcollective.mx
Enlaces
Encuentros Digitales en el Anahuacalli: entre piedra, mito y algoritmos
- SEED Collective: investigación, biomateriales y arquitectura regenerativa
- SEED 2026: información oficial del encuentro
Boletos y becas para SEED 2026
De acuerdo con SEED Collective, el valor integral de la experiencia es de $7,000 MXN. Gracias a los apoyos y patrocinios obtenidos por la organización, el precio general del boleto es de $4,800 MXN.
Actualmente se encuentra disponible una tarifa Early Bird de $4,200 MXN, sujeta a disponibilidad.
Quienes deseen solicitar información sobre posibles becas pueden comunicarse directamente con el equipo de SEED Collective por WhatsApp.
Novedades

Seed 2026: tierra y diseño regenerativo
SEED 2026 reunirá en Azcapotzalco arquitectura, biomateriales, impresión 3D con tierra y diseño regenerativo para explorar nuevas formas de construir y relacionarnos con el territorio.

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