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Instante/revelación: fotografía mexicana en el Getty
La fotografía mexicana en el Getty reúne 134 imágenes de trece autores en Instante/revelación. En conversación con Julieta Pestarino, exploramos los vínculos entre estas miradas y su capacidad para revelar la memoria, el territorio y las ausencias de México.
La fotografía mexicana en el Getty abre una conversación sobre las formas de mirar y representar un país. La exposición Instante/revelación: Moments in Mexican Photography reúne obras realizadas entre aproximadamente 1926 y 2017, en un recorrido que conecta escenas cotidianas, exploraciones del cuerpo, paisajes y memoria social. Más que proponer una imagen única de México, la selección revela cómo trece fotógrafos han construido miradas distintas que dialogan entre sí.
Una fotografía nunca llega sola a un museo. Antes puede haber sido una imagen de prensa, una página de revista, parte de un fotolibro, un encargo empresarial o una copia conservada en un estudio. En cada tránsito gana sentidos y, a veces, pierde información: puede separarse de su serie o llegar a una colección con un título incompleto y una fecha equivocada.
Esa vida material y cultural constituye uno de los hilos más reveladores de la muestra. Su curadora, Julieta Pestarino, es antropóloga y curadora asistente del Departamento de Fotografías del J. Paul Getty Museum. Durante dos años estudió las obras, rastreó procedencias y entrevistó a los fotógrafos vivos o a las familias de quienes habían fallecido. El resultado es una constelación de imágenes que comienzan a hablar entre sí.

Una colección formada durante veinticinco años
El punto de partida fue el conjunto reunido por Daniel Greenberg y Susan Steinhauser, coleccionistas de California con una relación prolongada con el museo. De las más de 1,500 fotografías que donaron al Getty a lo largo de los años, poco más de 500 corresponden a autores mexicanos.
Las donaciones se produjeron durante aproximadamente veinticinco años. Greenberg, fallecido en 2021, desarrolló un interés especial por la fotografía mexicana y adquirió obra principalmente en galerías, subastas y otros espacios del mercado estadounidense. Posteriormente, en 2023, Steinhauser realizó una nueva donación de alrededor de 260 fotografías mexicanas.
La composición del fondo es amplia, aunque desigual. Cerca de 190 imágenes corresponden a Manuel Álvarez Bravo; también existe una presencia considerable de Graciela Iturbide. Otros autores están representados por una sola obra o por un portafolio atípico dentro de su producción. Las fotografías comprenden desde aproximadamente 1926 hasta 2017.
Por ello, la fotografía mexicana en el Getty no se presenta como una retrospectiva exhaustiva. Aquella asimetría condujo a organizar la exposición en cinco núcleos temáticos, cruzando épocas y autores.
«No se podía pensar ni cronológicamente ni por autores, porque la representación era muy diversa y desigual. Por eso decidí organizarla por temas», explica Pestarino. En una misma sección pueden convivir fotografías de las décadas de 1930, 1960, 1980 y 2000.
Los trece fotógrafos de Instante/revelación
La exposición incluye obras de Manuel Álvarez Bravo, Lola Álvarez Bravo, Manuel Carrillo, Antonio Reynoso, Héctor García, Mariana Yampolsky, Rodrigo Moya, Pedro Meyer, Graciela Iturbide, Yolanda Andrade, Pablo Ortiz Monasterio, Cecilia Salcedo Méndez y Flor Garduño.
Seis de los trece autores son mujeres. Sus trayectorias permiten observar distintas aproximaciones al paisaje, la vida cotidiana, el cuerpo, la arquitectura y las transformaciones sociales de México.
Octavio Paz y el instante de la revelación
El título proviene de Instante y revelación, el libro de 1982 que pone en diálogo fotografías de Manuel Álvarez Bravo y poemas de Octavio Paz. Las imágenes y los textos aparecen al mismo nivel, en una conversación entre dos lenguajes.
En la introducción, Paz recuerda su encuentro durante la adolescencia con tres fotografías de Álvarez Bravo publicadas en el número 33 de la revista Contemporáneos, en 1931. Al observarlas comprendió algo esencial sobre los mecanismos de la poesía moderna. Para Pestarino, esa anécdota abrió la posibilidad de pensar la exposición desde los cruces entre fotógrafos, escritores e intelectuales.
Además, «revelación» encierra un doble sentido: nombra el momento en que algo se comprende y remite al proceso fotográfico de revelar una imagen. Esa ambivalencia se convirtió en el marco conceptual de la muestra.

Cinco secciones para leer la fotografía mexicana
Los núcleos toman sus nombres de versos de Cara al tiempo, poema de Paz dedicado a Manuel Álvarez Bravo:
- Lo idéntico y lo diferente.
- La sensación y la percepción.
- Lente de revelaciones.
- El ojo piensa, el pensamiento ve.
- El tiempo no cesa de fluir.
A través de ellos, el recorrido explora afinidades visuales, transformaciones de lo cotidiano, redes creativas, historia social y circulación editorial. La presentación institucional del Getty amplía el contexto de esta propuesta.
La fotografía mexicana en el Getty como una historia de vínculos
La investigación muestra que la fotografía mexicana del siglo XX se desarrolló mediante relaciones personales y profesionales. Manuel Álvarez Bravo fue mentor de Graciela Iturbide; Flor Garduño trabajó como su asistente; y enseñó fotografía a Héctor García y Antonio Reynoso.
Por su parte, Lola Álvarez Bravo, quien estuvo casada con Manuel, estuvo vinculada a Mariana Yampolsky. A su vez, Yampolsky fue una referencia esencial para Yolanda Andrade en la edición de imágenes y la construcción de publicaciones. Pablo Ortiz Monasterio editó fotolibros y colaboró con varios de los autores presentes.

Incluso cuando no existió una relación directa entre dos fotógrafos, aparecen revistas, instituciones, galerías y espacios compartidos. «Desde el principio de la investigación empecé a encontrar estos vínculos y decidí sumarlos como una capa estructural de la muestra y del catálogo», señala Pestarino.
Su formación antropológica la llevó a observar quién enseña a quién, cómo circulan los conocimientos y qué agentes permiten que una imagen llegue a otras audiencias. Así, fotografías realizadas con medio siglo de distancia pueden reunirse por una correspondencia formal o temática.
Seleccionar también significa reconocer las ausencias
Elegir 134 fotografías dentro de un fondo de más de 500 fue, en palabras de la curadora, una especie de «tetris». La selección debía responder a los cinco núcleos, incluir a los trece fotógrafos y compensar, en la medida de lo posible, la predominancia numérica de Manuel Álvarez Bravo.
También intervinieron decisiones subjetivas: la potencia de una imagen, su calidad técnica, su pertenencia a una serie o el diálogo que podía establecer con otra pieza. Algunas fotografías quedaron fuera porque no encontraban un lugar en la estructura final.
Asimismo, hubo ausencias determinadas por la colección. Pestarino menciona a Nacho López como una figura que habría enriquecido el recorrido. De otros participantes le habría gustado incorporar más obras; por ejemplo, trabajos de Mariana Yampolsky relacionados con arquitectura, entre ellos los de La casa que canta.
Estas limitaciones recuerdan que toda colección responde a elecciones previas. Antes de que una curadora construya una exposición, alguien decidió qué adquirir, conservar y donar.

Cecilia Salcedo Méndez y el retrato de las plantas
Entre los descubrimientos del proyecto se encuentra la obra de Cecilia Salcedo Méndez. Su portafolio reúne imágenes analógicas de plantas del Jardín Etnobotánico de Oaxaca, realizadas mediante un trabajo minucioso de iluminación, composición y elaboración de las copias finales en el laboratorio.
Los negros profundos convierten a las especies vegetales en presencias individuales, casi retratos. Sus imágenes dialogan con las que Graciela Iturbide realizó en el mismo jardín.
A ello se suma la historia del espacio, impulsado por Francisco Toledo. Su presencia conecta fotografía, artes visuales, patrimonio botánico y cultura oaxaqueña. Al mismo tiempo, las imágenes de Salcedo Méndez se inscriben en una tradición de fotografía botánica con antecedentes internacionales.

De la página impresa al muro del museo
La muestra incluye revistas, libros y fotolibros en los que circularon algunas imágenes o para los cuales trabajaron sus autores. A lo largo de todas las secciones, diversas vitrinas presentan publicaciones abiertas junto a fotografías expuestas en la pared.
Esta disposición permite observar cómo imágenes concebidas para una investigación, un periódico o un libro se convirtieron en objetos autónomos y, posteriormente, en piezas de museo.
«La fotografía es muy diversa en usos y posibilidades», explica Pestarino. «Así como está en un diario, está en un museo; se imprime y se reparte, se hace una postal o se puede colgar de una manera exclusiva».
Los recorridos de Joyas del Atlántico
El portafolio Joyas del Atlántico, de Pedro Meyer, resume esa movilidad. Sus fotografías de caracoles marinos surgieron de un encargo del Banco del Atlántico. Los portafolios se distribuyeron como obsequios a clientes selectos; uno llegó, por rutas que el propio fotógrafo desconoce, a una galería. Greenberg lo adquirió y después lo donó al Getty.

En otro caso, una galerista de California que también trabajaba con Álvarez Bravo, Iturbide y Ortiz Monasterio adquirió el portafolio de Salcedo Méndez; posteriormente lo compró Greenberg. En algunas fotografías de Flor Garduño, en cambio, se perdió parte de la cadena que llevó la copia hasta el mercado estadounidense.
Por tanto, una fotografía también es un objeto físico que cambia de dueño y acumula sellos, anotaciones, interpretaciones y valores económicos.
Recuperar la información del patrimonio fotográfico
Formada hasta el doctorado en Argentina, Pestarino encontró fotografías mexicanas que habían llegado al museo sin título, sin fecha o con errores en español. Después de seleccionar las obras, revisó cada ficha y rastreó publicaciones para confirmar títulos, años y lugares.
Ese trabajo devuelve contexto a las imágenes. También permite corregir pérdidas de información que pueden producirse cuando una copia atraviesa galerías y mercados alejados del entorno en que fue creada.
La curadora entrevistó a los seis fotógrafos vivos representados en el proyecto y, cuando fue posible, a las familias de los demás. Buscó conocer cómo se realizaron las imágenes y qué recordaban sus autores acerca de su circulación.
Esta dimensión documental conecta con otros procesos de conservación abordados por TBOLM, como la donación de la colección de Juan Coronel Rivera al Museo Anahuacalli, donde archivos, fotografías y publicaciones permiten estudiar las redes del arte mexicano.

En la obra de Rodrigo Moya, esa vocación documental se extiende hacia acontecimientos, personajes y escenas de la vida pública mexicana, construyendo un registro visual donde fotografía, historia y cultura se encuentran.
Héctor García y las marcas de uso
La investigación también permitió reconsiderar imágenes de Héctor García que inicialmente no habían sido incorporadas por su condición material. Eran copias de trabajo de un fotógrafo de prensa, con sellos, marcas y anotaciones.
Pestarino solicitó revisar seis de ellas porque enriquecían los ejes de la exposición. Entre las fotografías se encontraban un retrato de David Alfaro Siqueiros en prisión y un autorretrato de García en el Museo de Arte Moderno de México.
La anécdota plantea una pregunta sobre la conservación: las marcas de uso pueden constituir evidencia de la función y la historia de una obra. Desde esa perspectiva, preservar el patrimonio fotográfico también implica comprender cómo fue utilizado.
Ampliar la mirada hacia América Latina
Más allá de las historias particulares de cada fotografía, la investigación abre también una pregunta sobre qué geografías y tradiciones están representadas en las colecciones institucionales.
El Departamento de Fotografías ocupa una posición singular dentro del Getty, pues puede coleccionar obra moderna y contemporánea de distintas regiones. Por ello tiene una capacidad especial para ampliar la representación cultural del museo.
Pestarino es la primera especialista en fotografía latinoamericana incorporada a su equipo curatorial. Sin embargo, desarrollar una colección más equilibrada implica atender las diferencias de acceso al mercado internacional.
México mantiene con California un intercambio histórico, geográfico y comercial más intenso que otros países de la región. Sus fotógrafos aparecen con mayor frecuencia en galerías y ferias accesibles para los museos estadounidenses. Otros países latinoamericanos tienen una representación menor.
En ese contexto, la curadora expresa una intención profesional: contribuir a una presencia más amplia y diversa de la fotografía latinoamericana mediante nuevas relaciones y alternativas al circuito habitual de adquisición.
Una exposición y un catálogo que comienzan en español
La fotografía mexicana en el Getty también plantea una decisión sobre el idioma. Los textos de sala presentan primero el español y después el inglés, en relación con las citas de Octavio Paz y con la numerosa comunidad hispanohablante del sur de California.
Además, el museo ofrece visitas guiadas en español con la curadora y mediante su equipo de educación. De esta manera, los nombres, los poemas y sus contextos pueden leerse en su lengua original.
El catálogo prolonga esta decisión. Pestarino lo describe como el primer volumen completamente bilingüe producido por el Getty, con español e inglés enfrentados página a página. Sus 216 páginas reúnen fotografías, textos curatoriales y biografías.
La presentación del libro en Noticias Getty permite conocer su enfoque; por su parte, la ficha del catálogo en la tienda del museo ofrece sus datos editoriales. Una distribución física más amplia en México extendería el diálogo que propone esta investigación.
Ayotzinapa y la fotografía como memoria
La obra más reciente incluida en la exposición y el catálogo es una selección de seis fotografías de 2017 de la serie Desaparecen?, de Pablo Ortiz Monasterio. El conjunto completo, integrado por 43 imágenes, responde a la desaparición forzada de los estudiantes de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa en Iguala, Guerrero, la noche del 26 de septiembre de 2014.
Las fotografías presentan inscripciones manuscritas realizadas digitalmente por el autor, con números del 1 al 43 y las frases «vivos los queremos» y «se los llevaron». Su inclusión sitúa el recorrido ante una herida de la historia reciente de México.

Así, la fotografía adquiere una dimensión de memoria y denuncia: las imágenes mantienen presentes las ausencias y la exigencia de respuestas. Esta relación entre imagen e historia también atraviesa nuestra cobertura de World Press Photo 2026 y El Archivo en el Museo Franz Mayer.
Fotografías que continúan viajando
La historia de Instante/revelación comenzó antes de que existiera la exposición: cuando cada fotógrafo produjo una imagen, cuando una revista la puso en circulación o cuando una curadora recuperó su título y su contexto.
Al reunirlas, la fotografía mexicana en el Getty hace visible una comunidad creativa articulada mediante intercambios entre fotógrafos, escritores, pintores, antropólogos, editores y coleccionistas. La revelación también aparece en lo que descubrimos al observar las obras juntas.
El museo se convierte en una nueva estación de ese recorrido. Las imágenes continúan circulando en un catálogo bilingüe, investigaciones y conversaciones que atraviesan la frontera. El tiempo no cesa de fluir; tampoco la vida de una fotografía.
Preguntas frecuentes sobre Instante/revelación
¿Dónde y cuándo se presenta la exposición?
Instante/revelación: Moments in Mexican Photography se presenta en el Getty Center, en Los Ángeles, Estados Unidos, del 1 de septiembre de 2026 al 3 de enero de 2027.
¿Cuántas fotografías y autores reúne?
La exposición reúne 134 fotografías de trece autores. Las obras pertenecen al fondo donado por Daniel Greenberg y Susan Steinhauser; el conjunto mexicano abarca desde aproximadamente 1926 hasta 2017.
¿La exposición puede visitarse en español?
Sí. Los textos se presentan en español e inglés y existen visitas guiadas en español. Consulta las fechas y la información de acceso en la página oficial de la exposición.
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