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Mónica Acedo: pintar los lugares donde quisiera estar
Mónica Acedo, artista mexicana que transita entre la pintura y la ilustración, construye imágenes atravesadas por la naturaleza, el color y la experiencia personal. En Little México, en Galería EXU, habla también de persistencia, rechazo y de una necesidad que permanece por encima del mercado: seguir pintando.
Mónica Acedo es una artista mexicana, ilustradora y animadora cuya obra transita entre la pintura, la ilustración, la naturaleza y el paisaje. En sus imágenes aparecen flores, aves, personajes y lugares que no siempre representan aquello que tiene frente a ella, sino espacios donde quisiera estar.
“Soy amante de la naturaleza, de los animales, de las plantas”, explica durante nuestra conversación en Galería EXU. “Yo quisiera vivir en otro lugar. La ciudad siento que me apresa un poco. Entonces siento que pinto lugares a los que quisiera ir o en donde quisiera estar”.
La frase permite comprender buena parte de su universo visual.
Entre la observación y la imaginación, Mónica transforma la pintura en una especie de territorio alternativo: un lugar donde naturaleza, memoria, color y experiencia personal pueden convivir.

¿Quién es Mónica Acedo?
Mónica Acedo es una artista visual de Ciudad de México que trabaja entre la pintura y la ilustración.
Profesionalmente lleva alrededor de seis años desarrollando su carrera, aunque su relación con la pintura comenzó mucho antes.
“Desde que tengo memoria”, responde cuando le pregunto cuánto tiempo lleva creando.
Estudió Animación y Arte Digital, pero al mismo tiempo mantuvo una formación constante en medios tradicionales.
“Siempre estuve en talleres de pintura al óleo y acuarela”.
Ese cruce entre herramientas digitales y técnicas pictóricas explica parte de la libertad con la que se mueve actualmente entre disciplinas.
De la animación digital a la pintura
Mónica identifica dos vertientes claramente diferenciadas dentro de su trabajo.
“Una es la de pintura más clásica y otra es ilustración”.
En Little México, exposición colectiva presentada por Galería EXU, la artista muestra principalmente esta segunda vertiente.
Sin embargo, incluso dentro de sus imágenes más cercanas a la ilustración permanece una fuerte estructura pictórica.
“Trato de hacerla con raíces medio impresionistas y de pintura, pero también usando una línea más expresiva y más evidente”.
El catálogo de la exposición coincide con esa descripción: señala que su obra surge del encuentro entre naturaleza, paisaje, cultura mexicana y experiencia personal, y destaca la influencia del impresionismo, así como el uso del color y la mancha como herramientas centrales de su lenguaje visual.

La obra de Mónica Acedo entre pintura e ilustración
La obra de Mónica Acedo se mueve constantemente entre dos maneras de construir una imagen.
Por un lado aparece la pintura como espacio de observación, materia y color.
Por otro, la ilustración introduce una línea más definida, expresiva y narrativa.
En lugar de separar ambas disciplinas, Mónica parece utilizarlas como herramientas complementarias.
Esa convivencia se vuelve especialmente evidente en sus retratos recientes.
Una línea expresiva con raíces impresionistas
En obras como Espero, Mis marcas, Recelo y Refugio en las hojas, realizadas en 2026, la figura femenina ocupa el centro de composiciones dominadas principalmente por el azul.
Las piezas comparten una escala pequeña y una línea mucho más evidente que la utilizada en algunos de sus paisajes.
Los rostros aparecen acompañados por marcas, vegetación y patrones que convierten la superficie en algo más que un retrato.
Hay también cierta introspección.
Las figuras parecen encontrarse suspendidas en momentos psicológicos que no terminan de explicarse completamente.
Precisamente ahí aparece el espectador.
Durante el conversatorio de Little México, Mónica explicó que exponer significa compartir una parte de la propia mirada.
“Creo que exponer es como una manera de hablar un poco de ti”.
Para ella, colocar una obra frente al público implica enseñar “una parte de tu interior” o una perspectiva particular sobre aquello que se está observando.
Después, cada persona puede completar esa imagen desde su propia experiencia.
Naturaleza y paisaje: los lugares donde quisiera estar
La naturaleza constituye uno de los territorios más importantes dentro de la producción de Mónica Acedo.
No se trata únicamente de un tema recurrente.
También parece funcionar como una forma de desplazamiento.
“La ciudad siento que me apresa un poco”, reconoce.
Por ello, muchas de sus pinturas terminan construyendo espacios donde quisiera encontrarse.
La naturaleza se vuelve paisaje, pero también refugio.
¿Qué representa la naturaleza en la obra de Mónica Acedo?
En la obra de Mónica Acedo, la naturaleza funciona como un territorio emocional. Plantas, flores, aves y paisajes aparecen como espacios vinculados con el deseo de estar en otro lugar, lejos de la presión de la ciudad.
En ese sentido, sus pinturas no funcionan exclusivamente como representaciones del entorno.
También pueden leerse como geografías personales.
Verde Quetzal
En Verde Quetzal (2026), un quetzal aparece posado sobre una rama en medio de una superficie dominada por verdes, amarillos y azules.
La pintura no busca una descripción científica del ave.
Importa más la atmósfera.
La luz.
La relación del animal con el espacio que lo rodea.
La obra ejemplifica claramente la influencia impresionista que la propia artista reconoce dentro de su práctica: el color y la mancha adquieren tanta importancia como aquello que representan.

Volando bajo el sol
La relación entre naturaleza, color y experiencia se amplifica en Volando bajo el sol (2026).
La obra, realizada en acrílico sobre lienzo y con dimensiones de 120 × 70 centímetros, presenta una extensa superficie vegetal llena de flores rosas bajo un cielo azul.
Las pinceladas permanecen visibles.
Los colores se acumulan.
Las flores dejan de ser unidades perfectamente delimitadas para convertirse en manchas de luz y movimiento.
Además, la pieza representa un momento importante dentro de su proceso creativo.
Durante el conversatorio, Mónica explicó que ésta fue una de las pinturas más grandes que había realizado.
Anteriormente había trabajado en un mural, pero nunca había desarrollado una pintura convencional de ese tamaño.
La experiencia terminó funcionando también como descubrimiento.
“Fue padre explorar esos nuevos formatos”.
Así, Little México no solamente mostró una etapa de su trabajo.
También la impulsó a ampliarlo.

El rechazo y los retos de ser artista en México
Abrirse camino dentro del arte no ha sido sencillo.
Cuando durante el conversatorio se preguntó a los participantes cuáles habían sido los principales obstáculos de sus trayectorias, Mónica respondió de manera inmediata:
“Mucho rechazo”.
Ha intentado ingresar a galerías, cursos, concursos y bienales.
Muchas veces la respuesta ha sido negativa.
Y existe un elemento que para ella resulta especialmente significativo.
“Generalmente de México”.
Parte de los reconocimientos que ha obtenido han llegado desde Estados Unidos, Canadá y otros países.
“Las cosas que he llegado a ganar han sido Estados Unidos, Canadá, otros lados”.
Lo importante es la experiencia que describe: encontrar oportunidades fuera del país mientras internamente continúa intentando abrir espacios.
Sin embargo, percibe un cambio.
“Apenas eso se está acabando”.
Para Mónica Acedo, esa persistencia forma parte también del proceso creativo.

¿Se puede vivir del arte?
La discusión sobre la economía del arte aparece inevitablemente cuando Mónica habla de su trayectoria.
Proviene de una familia de ingenieros.
“No tengo ningún familiar artista”.
Cuando decidió estudiar arte, la pregunta apareció rápidamente:
“¿Segura que vas a estudiar arte?”.
La duda refleja una percepción profundamente extendida en México: la idea de que una carrera artística difícilmente puede convertirse en una profesión económicamente estable.
Mónica no intenta romantizar esa realidad.
“Sí, es un poco cierto”.
Su pareja trabaja como ingeniero en sistemas y esa cercanía le permite observar directamente las diferencias salariales entre ambos campos.
“Puedo ver de manera real la comparativa de los sueldos”.
Sin embargo, ha encontrado otra manera de medir lo que significa dedicarse al arte.
“Veo que la gente que se dedica al arte se mantiene como más joven y es muy feliz”.
Y entonces aparece una de las frases que mejor sintetizan su manera de entender la creación:
“Quizás no te llena el bolsillo, pero te llena el alma”.
Una familia de ingenieros
La decisión de construir una carrera artística dentro de una familia sin antecedentes directos en ese ámbito también refuerza una idea importante dentro de su trayectoria.
La vocación no apareció como una continuidad familiar.
Fue una decisión propia.
Desde niña pintaba.
Después estudió Animación y Arte Digital.
Más tarde continuó explorando óleo, acuarela, ilustración y pintura.
De esta manera, su práctica se ha construido mediante formación, experimentación y persistencia.
De Coyoacán a Real de Catorce
Little México no representa la primera experiencia expositiva de Mónica.
Anteriormente había presentado su obra en algunos espacios de Coyoacán y también en Real de Catorce.
Durante la entrevista no especifica todos los nombres de esos espacios, por lo que conviene mantener el dato únicamente en los términos que ella misma proporcionó.
Aun así, su recorrido muestra una trayectoria que se ha desarrollado de forma gradual.
Talleres.
Práctica.
Concursos.
Rechazos.
Nuevas oportunidades.
Y una búsqueda constante por ampliar su lenguaje.
Little México y Galería EXU
La participación de Mónica Acedo en Little México en Galería EXU representa un punto de encuentro entre distintas etapas de su trabajo.
La exposición reúne artistas vinculados con pintura, ilustración y diferentes aproximaciones contemporáneas al imaginario mexicano.
Para Mónica, la experiencia tuvo también un componente emocional.
“Me emociona mucho, estoy muy agradecida con la galería por darnos este espacio”.
Además, reconoce especialmente el impulso para producir obras de mayores dimensiones.
Y existe otro elemento que destaca cuando habla de la muestra:
“Me da mucho orgullo estar con artistas tan talentosos”.
La exposición se convirtió así en un espacio colectivo.
No solamente por compartir los muros.
También por aquello que ocurrió antes de la inauguración.
El montaje como experiencia compartida
Mónica recuerda especialmente el proceso de montaje.
Los artistas trabajaron juntos, prestándose herramientas, colocando alambres, resolviendo problemas y ayudándose mutuamente para que cada obra encontrara su sitio.
“Fue muy divertido venir al montaje y ver a todos trabajando en equipo y esforzándose un montón”.
La experiencia permite entender Little México no únicamente como una suma de obras individuales.
También como una comunidad temporal.
Un grupo de artistas produciendo, aprendiendo y ocupando juntos un espacio.

En este contexto, puedes conocer también el perfil de Judith Cerna en Little México, otra de las artistas participantes cuya obra aborda naturaleza, memoria e imaginarios mexicanos.
México es vida
Durante la parte final del conversatorio, se pidió a los participantes responder de manera rápida a una serie de palabras.
Una de ellas fue México.
La respuesta de Mónica fue solamente una:
“Vida”.
Resulta difícil encontrar una definición más sintética para observar su obra.
Hay vida en sus flores.
En las aves.
En los rostros.
En las pinceladas.
En los paisajes.
Incluso en ese deseo de imaginar espacios alejados de la ciudad.
Su trabajo no parece interesado en representar México exclusivamente a partir de símbolos reconocibles.
Lo mexicano puede aparecer en un animal, un color, una vegetación, un paisaje o una sensación de pertenencia.
También puede aparecer en la memoria.
“Pinto porque me llena el alma y lo necesito”
Cuando se le pregunta por el futuro, Mónica no comienza hablando de premios, exposiciones internacionales o ventas.
Habla de pintar.
“Me gustaría seguir pintando siempre hasta que sea una viejita y ya no pueda moverme”.
En los últimos años, explica, ha llegado a una conclusión que parece haber cambiado su relación con la práctica artística.
“Creo que no me importa mucho si no vendo mucha obra o si nadie ve mis pinturas”.
No se trata de rechazar el mercado.
Tampoco de renunciar a vivir profesionalmente de su trabajo.
Se trata de separar el acto creativo de la validación externa.
“Yo quiero seguir pintando hasta que sea muy grande y eventualmente a alguien le va a gustar o tal vez no”.
Entonces vuelve a aparecer la misma idea que había surgido al hablar del dinero.
Pero ahora desde un lugar todavía más íntimo:
“Pinto porque me llena el alma y lo necesito”.
Ahí parece encontrarse el centro de su obra.
Antes de la galería.
Antes del reconocimiento.
Antes del espectador.
Está la necesidad de crear.

Preguntas frecuentes sobre Mónica Acedo
¿Quién es Mónica Acedo?
Mónica Acedo es una artista visual, ilustradora y animadora de Ciudad de México. Su obra transita entre pintura e ilustración y está influida por la naturaleza, el paisaje, el impresionismo y la experiencia personal.
¿Qué estudió Mónica Acedo?
Estudió Animación y Arte Digital y complementó su formación mediante talleres de pintura al óleo y acuarela.
¿Qué caracteriza la obra de Mónica Acedo?
Su trabajo se distingue por el uso expresivo del color, la naturaleza, los animales, la figura humana y el paisaje, además del diálogo entre recursos provenientes de la pintura y la ilustración.
¿Dónde expone Mónica Acedo?
En 2026 participa en Little México, exposición colectiva presentada por Galería EXU en San Ángel, Ciudad de México.
¿Qué influencia tiene la naturaleza en su pintura?
La naturaleza funciona como uno de sus principales territorios emocionales. Mónica ha explicado que la vida urbana puede resultarle opresiva y que muchas veces pinta lugares donde quisiera encontrarse.
Seguir pintando
Tal vez la trayectoria de Mónica Acedo, pueda entenderse a partir de una tensión constante.
Por un lado está la realidad profesional del arte.
Los concursos.
Las galerías.
Las oportunidades.
El reconocimiento.
Las ventas.
El rechazo.
Por otro existe algo mucho más difícil de medir.
La necesidad de crear.
Cuando ambas dimensiones coinciden, una carrera puede crecer.
Pero cuando el reconocimiento tarda en llegar, aparece una pregunta fundamental:
¿seguirías haciéndolo?
La respuesta de Mónica parece clara.
Sí.
Seguiría pintando.
Aunque nadie observara las pinturas.
Aunque una exposición tardara en aparecer.
Aunque algunos lienzos terminaran siendo reutilizados.
Porque para ella el arte no representa únicamente una profesión.
También es una manera de aproximarse a aquello que la ciudad a veces no le permite encontrar.
Naturaleza.
Animales.
Plantas.
Paisajes.
Lugares donde quisiera estar.
Y quizá por eso, frente a una discusión tan recurrente sobre si vale la pena dedicarse profesionalmente al arte, Mónica Acedo encuentra una respuesta mucho menos económica y bastante más humana:
“Quizás no te llena el bolsillo, pero te llena el alma”.
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